El mundo enfrentó en 2025 un aumento significativo en el uso de la pena de muerte, alertó este lunes el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, quien manifestó especial inquietud por lo ocurrido en Irán, Arabia Saudita y Estados Unidos.
En un comunicado difundido desde Ginebra, Türk explicó que, aunque la mayoría de los países continúan avanzando hacia la eliminación de la pena capital, el número de ejecuciones se elevó de forma considerable el año pasado, debido al repunte registrado en un pequeño grupo de Estados que siguen recurriendo a esta práctica.
El responsable de derechos humanos destacó que muchas de estas ejecuciones se aplicaron por delitos que no cumplen con los criterios internacionales que limitan la pena de muerte a los crímenes más graves.
Según datos presentados por la ONU, en Irán al menos mil 500 personas habrían sido ejecutadas en 2025, lo que evidencia —dijo— un uso recurrente de la pena capital como herramienta de control e intimidación. En Arabia Saudita se contabilizaron al menos 356 ejecuciones, entre ellas las de dos menores, superando así la cifra más alta registrada hasta ahora.
En el caso de Estados Unidos, se reportaron 47 ejecuciones, el mayor número en 16 años. El informe también señala casos en Afganistán, donde continúan las ejecuciones públicas; Somalia, con 24 personas ejecutadas; y Singapur, con 17.
Sobre China y Corea del Norte, Türk indicó que la opacidad en la información impide conocer el alcance real del uso de la pena de muerte. Asimismo, expresó preocupación por una propuesta en Israel para instaurar la pena capital contra personas acusadas de terrorismo, enfocada en palestinos.
El Alto Comisionado subrayó que la pena de muerte no reduce la criminalidad y conlleva el riesgo irreversible de ejecutar a personas inocentes. Por ello, hizo un llamado a los países que aún la aplican a suspender de inmediato las ejecuciones, conmutar las condenas existentes y avanzar hacia su eliminación definitiva.