Durante su trayecto hacia Argelia, el pontífice dejó en claro que su labor principal es la difusión del Evangelio, enfatizando que la Iglesia no interviene como un actor político, sino que impulsa la paz. Frente a comentarios de Donald Trump, León XIV reiteró que su compromiso se mantiene en el ámbito espiritual y pastoral.
“No tengo miedo”, expresó, al subrayar que la misión eclesiástica consiste en construir puentes y evitar confrontaciones. Con estas palabras, el Papa buscó remarcar que la fe y la promoción de la paz deben situarse por encima de cualquier disputa política.
Asimismo, su Santidad dejó claro que no busca engancharse en un intercambio de declaraciones con el presidente de su país, ya que su papel no es político, sino pastoral como mensajero del Evangelio.
El pontífice subrayó que no siente temor frente al gobierno de Donald Trump ni al hecho de expresar con firmeza su mensaje espiritual. Tras salir de Roma y conversar con la prensa, reiteró que su labor no es debatir, sino promover la paz, incluso después de los señalamientos que el mandatario hizo en redes sociales.
El Papa insistió en que su objetivo es ser un constructor de paz, fomentar el diálogo entre pueblos y contribuir a la reconciliación, especialmente en un contexto global marcado por conflictos armados. En ese sentido, remarcó que el Evangelio es claro y que la Iglesia tiene una responsabilidad moral de oponerse a la guerra.
Aclaró también que sus palabras no deben interpretarse como ataques personales, sino como parte de un mensaje centrado en quienes trabajan por la paz. Durante su gira por África —que incluye Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial— aseguró que continuará defendiendo el derecho internacional y el bienestar de las naciones.
Además, consideró fundamental retomar las vías de diálogo internacional, ya sea a través de Naciones Unidas u otros mecanismos, para avanzar hacia la paz.
En días recientes, el pontífice hizo un llamado enérgico a los líderes mundiales para frenar la violencia, condenando la exaltación del poder, el dinero y la guerra, y destacando la necesidad de la fe para enfrentar el momento actual.
Por su parte, Donald Trump criticó al Papa, calificándolo como débil ante la delincuencia y cuestionando sus posturas en política exterior. También defendió su gestión durante la pandemia y acusó al líder de la Iglesia de ser injusto con su administración, además de lanzar comentarios personales sobre su entorno familiar.