El papa León XIV llegó a Líbano con un mensaje dirigido a la población, instándola a “quedarse” en su nación a pesar de la crisis persistente y las dificultades que enfrenta tras el conflicto con Israel.
El pontífice, de origen estadounidense-peruano, señaló que “en ocasiones es más sencillo huir o parece más conveniente marcharse, pero permanecer o regresar requiere auténtico valor y una mirada puesta en el futuro”.
Respecto a la tensión en Oriente Medio, reiteró que la propuesta de dos Estados sigue siendo “la única vía capaz de poner fin al conflicto” entre israelíes y palestinos.
A su llegada al aeropuerto, León XIV fue recibido por el presidente Joseph Aoun —el único mandatario cristiano en el mundo árabe—, convirtiéndose así en el primer papa en visitar Líbano desde Benedicto XVI en 2012.
Durante su mensaje, Aoun afirmó que “proteger a Líbano, el único ejemplo de convivencia” entre musulmanes y cristianos, “es una responsabilidad de toda la humanidad”.
El gobierno libanés declaró dos días festivos por la visita, lo que motivó a miles de personas a salir a las calles con la esperanza de saludar al pontífice.
Previo a su llegada a Líbano, el Papa había finalizado una visita de cuatro días a Turquía, que culminó con una ceremonia litúrgica en la catedral ortodoxa de San Jorge en Estambul.