La Organización de las Naciones Unidas (ONU) manifestó este viernes su “extrema preocupación” por el deterioro de la situación socioeconómica en Cuba, donde persisten apagones, inflación y una severa escasez de alimentos y medicinas.
Marta Hurtado, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos del organismo, explicó que el impacto del embargo comercial y financiero de Estados Unidos, sumado a fenómenos climáticos extremos y a las restricciones recientes en el suministro de petróleo, está afectando de manera directa los derechos humanos de la población. Reiteró que “ningún objetivo político puede justificar acciones que violen los derechos humanos” y llamó a los Estados a eliminar medidas unilaterales por sus efectos indiscriminados.
La isla arrastra desde hace seis años una crisis económica marcada por el endurecimiento de sanciones, la baja productividad de su modelo económico y el colapso del turismo.
La situación se agravó tras la suspensión del envío de crudo desde Venezuela, su principal proveedor durante más de dos décadas, luego de la caída de Nicolás Maduro tras una intervención militar estadounidense el pasado 3 de enero.
La falta de combustible ha incrementado los apagones y afectado sectores estratégicos como el transporte y la industria, generando incertidumbre para millones de habitantes.
En respuesta a la emergencia, dos buques de la Armada de México arribaron al puerto de La Habana con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria enviadas por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. La carga incluyó leche líquida y en polvo, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz y artículos de higiene.
Autoridades mexicanas informaron que aún quedan más de 1,500 toneladas adicionales de leche en polvo y frijol por enviar en las próximas semanas.
Por su parte, Rusia anunció que podría suministrar petróleo como parte de su asistencia “humanitaria”. No obstante, las aerolíneas rusas Rossiya y Nordwind suspendieron vuelos a la isla por dificultades para reabastecerse de combustible.
La ONU advirtió que la población enfrenta jornadas prolongadas sin electricidad, carencia de productos básicos y un sistema de salud debilitado por la falta de insumos. El organismo subrayó que las restricciones y la crisis energética afectan de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables, por lo que reiteró su llamado a la cooperación internacional para aliviar la emergencia humanitaria.