Ucrania y Rusia registraron algunos progresos en las conversaciones celebradas en Ginebra con mediación de Estados Unidos; sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo el control del territorio, especialmente en el este de Ucrania, informó el presidente Volodímir Zelensky.
Los diálogos se basan en una propuesta estadounidense presentada meses atrás, que contempla eventuales concesiones territoriales de Kiev a cambio de garantías de seguridad occidentales para evitar una nueva invasión rusa. El mayor punto de fricción es el futuro del Donbás, donde Moscú exige la retirada de tropas ucranianas de las zonas que aún controla en Donetsk, algo que Kiev rechaza.
Zelensky expresó dudas sobre la verdadera disposición del Kremlin para aceptar un alto al fuego y reiteró que Ucrania no cederá territorio, pese a que Rusia mantiene ocupado cerca del 19.5% del país, incluida Crimea. Reconoció que hubo avances técnicos, sobre todo en mecanismos para instaurar y supervisar una posible tregua con participación estadounidense, pero admitió que “las posiciones difieren” y que aún falta voluntad política.
Desde Moscú, el jefe negociador Vladimir Medinski calificó las reuniones como “difíciles pero profesionales” y confirmó que continuarán próximamente. Por su parte, el representante ucraniano Rustem Umiérov habló de “progresos”, aunque sin revelar detalles.
Estados Unidos intensifica su presión para poner fin al conflicto, mientras Europa —con asesores de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia presentes en Ginebra— busca un papel más activo. Zelensky subrayó que la participación europea es “indispensable” para lograr acuerdos viables, aunque Rusia considera que esta complica el proceso.
Las conversaciones se reanudaron en un contexto de fuerte tensión: Rusia lanzó drones y misiles contra Ucrania horas antes del diálogo, y el conflicto, iniciado en 2022, continúa dejando miles de víctimas, ciudades devastadas y millones de desplazados.