La reinauguración del Estadio Azteca vivió uno de sus momentos más memorables durante el descanso del partido entre México y Portugal, cuando el recinto se transformó en un escenario lleno de luz, música y emoción que contagió a todos los asistentes.
Justo antes de que terminara la primera mitad, las luces del estadio se apagaron por unos instantes, creando expectativa entre los más de 80 mil aficionados presentes en el Coloso de Santa Úrsula. Ese silencio dio paso a un impresionante espectáculo que combinó tecnología, tradición y el sentimiento de la afición mexicana.
En el centro de la cancha aparecieron dos niños que simbolizaban la esperanza y la ilusión que cada ciclo mundialista despierta entre los seguidores del Tri. Caminando hacia el medio campo, los pequeños protagonizaron un momento cargado de emoción que conectó de inmediato con el público.
La escena tomó aún más fuerza cuando comenzaron a escucharse los acordes de “Cielito Lindo”, una melodía profundamente ligada a la identidad de la selección mexicana. Con la música como guía, el estadio se llenó de color gracias a las pulseras luminosas entregadas a los asistentes, que iluminaron las gradas en verde, blanco y rojo.
El espectáculo fue acompañado por el canto colectivo de los aficionados, que entonaron la tradicional canción con entusiasmo, convirtiendo el estadio en una enorme fiesta tricolor.
Este show fue apenas un adelanto del ambiente que se espera rumbo a la Copa del Mundo de 2026. El Estadio Azteca volverá a hacer historia cuando albergue el partido inaugural del torneo, en el que México debutará el 11 de junio frente a Sudáfrica, marcando la tercera vez que el emblemático recinto inaugura un Mundial.
Por cierto, el partido entre México y Portugal terminó empatado a cero goles.