El ejército de Irán informó este jueves que llevó a cabo un ataque con drones dirigido a una base militar de Estados Unidos ubicada en Erbil, capital de la región del Kurdistán iraquí. Hasta el momento no se reportan personas fallecidas o heridas, pero el hecho representa un nuevo aumento en la confrontación entre Teherán y Washington, así como con sus aliados en la región.
Este ataque forma parte de las acciones de represalia que Irán ha emprendido después de los bombardeos coordinados por Estados Unidos e Israel contra instalaciones consideradas estratégicas dentro de territorio iraní.
Ante el incremento de la tensión, la Unión Europea junto con varios países del Golfo emitieron un pronunciamiento conjunto en el que pidieron a Irán detener lo que describieron como agresiones injustificadas que ponen en riesgo la seguridad internacional. Las naciones firmantes manifestaron su inquietud por la posibilidad de que el conflicto se amplíe y genere mayor inestabilidad en Medio Oriente.
El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció el despliegue de cuatro aviones de combate Typhoon adicionales hacia Catar con el objetivo de reforzar las labores defensivas en esa zona estratégica. El mandatario explicó que estas aeronaves se sumarán al escuadrón ya establecido en ese país para fortalecer la protección regional.
Según indicó, la medida busca mejorar la capacidad de respuesta ante eventuales ataques y colaborar con los aliados del Golfo en la defensa de instalaciones clave.
En medio del ambiente de creciente tensión, autoridades de Emiratos Árabes Unidos señalaron que sus sistemas de defensa aérea fueron activados ante lo que describieron como una posible amenaza de misiles. Aunque no se ofrecieron detalles sobre el origen o destino de los proyectiles, la alerta refleja que varios países de la región permanecen en vigilancia ante la evolución del conflicto.