La tensión en Medio Oriente se intensificó luego de que autoridades de Irán advirtieran que las instalaciones utilizadas por la Marina de Estados Unidos en el mar Rojo podrían convertirse en “objetivos potenciales”, en respuesta a la presencia militar estadounidense en la zona.
De acuerdo con medios iraníes, el mando militar del país señaló que el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford representa una amenaza para Teherán, por lo que cualquier centro logístico que respalde a ese grupo naval podría ser considerado un blanco militar. El mar Rojo es una ruta estratégica para el comercio global y para la exportación de petróleo de Arabia Saudita desde puertos como Yanbu, especialmente ante la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz.
En medio de este clima de tensión, un ataque con drones provocó un gran incendio en la zona petrolera de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos. Las autoridades informaron que el siniestro ocurrió en un área industrial vinculada al petróleo y que fue atendido por equipos de defensa civil, sin que se reportaran personas lesionadas. Este puerto es clave para el comercio energético mundial, ya que permite exportar crudo sin pasar por el estrecho de Ormuz y moviliza más de 1.7 millones de barriles diarios.
En el plano diplomático, Alemania indicó que no contempla que la OTAN asuma la seguridad del estrecho de Ormuz, pese a los llamados del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que aliados internacionales contribuyan a proteger las rutas marítimas.
Por su parte, China evitó confirmar si enviará buques a la zona y pidió a todas las partes reducir las acciones militares para evitar una mayor escalada que afecte la estabilidad global. Mientras tanto, la Unión Europea analiza posibles medidas para garantizar la reapertura y seguridad de esta vía estratégica para el comercio energético mundial.