La creciente tensión política entre Irán y Estados Unidos ha comenzado a impactar directamente en la organización del próximo Mundial de fútbol, generando presión sobre la FIFA. El conflicto tomó mayor relevancia luego de que el presidente de la Federación de Futbol de Irán, Mehdi Taj, afirmó que su selección está dispuesta a disputar la Copa del Mundo, pero no aceptará jugar en territorio estadounidense.
El dirigente dejó clara la postura del organismo iraní al señalar que su país no tiene intención de retirarse del torneo, aunque sí contempla evitar cualquier partido programado en Estados Unidos. La selección planea enfrentar a sus rivales del grupo —Egipto, Bélgica y Nueva Zelanda— únicamente en sedes fuera de ese país.
La posición de la federación iraní surgió después de comentarios realizados por el presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró que no podría garantizar plenamente la seguridad de los futbolistas iraníes si disputaran encuentros en Estados Unidos. Estas declaraciones provocaron diversas reacciones: mientras algunos las interpretaron como una señal de incapacidad para asegurar la protección de las delegaciones, otros consideraron que se trataba de una advertencia directa.
Ante ese escenario, Taj reiteró en redes sociales que, si no existen garantías claras para el equipo nacional, la delegación iraní no viajará a territorio estadounidense.
Mientras se desarrolla esta controversia, la selección iraní se encuentra concentrada en Antalya, donde tiene programados partidos amistosos frente a Nigeria y Costa Rica. Desde ese lugar, la federación ha impulsado la idea de que los encuentros de su selección se realicen en otro país anfitrión del torneo.
Entre las opciones planteadas se encuentra México. La presidenta Claudia Sheinbaum, expresó que su gobierno considera viable albergar esos partidos, lo que podría reducir las complicaciones logísticas. No obstante, esta propuesta aún no cuenta con el respaldo oficial del organismo rector del fútbol mundial.
Por su parte, la FIFA ha mantenido una postura firme. En un comunicado enviado a la agencia AFP, la organización recordó que todas las selecciones deben cumplir con el calendario de partidos establecido el 6 de diciembre de 2025.
Aunque el organismo reconoce que mantiene comunicación constante con todas las federaciones participantes, incluida la iraní, hasta ahora no se ha confirmado ningún cambio en las sedes de los encuentros.
La FIFA también ha sido objeto de críticas debido a la cercanía de su presidente, Gianni Infantino, con Donald Trump, relación que ha sido señalada por algunos analistas desde que el mandatario estadounidense recibió en el pasado sorteo una distinción simbólica vinculada a la paz.