Vector lipstick kiss. Red color.
El Día Internacional del Beso se conmemora cada 13 de abril en honor al beso más largo registrado en la historia, ocurrido en Tailandia durante una celebración de San Valentín. Esta fecha también busca destacar el valor del beso como una expresión esencial en las relaciones humanas.
Sobre su origen, existen distintas teorías: algunas lo relacionan con la lactancia y otras con prácticas primitivas de alimentación entre los primeros humanos. Sin embargo, los registros más antiguos provienen de la India, donde se han hallado representaciones en templos y menciones en textos como el Kamasutra.
Más allá de lo romántico, besar tiene efectos positivos en la salud: fortalece el sistema inmunológico, ayuda a quemar calorías y estimula la liberación de oxitocina, hormona asociada al placer, el apego y el amor. Incluso se le considera un elemento clave en la estabilidad emocional de las parejas.
Culturalmente, el beso ha evolucionado a lo largo del tiempo. Desde su expansión en Europa tras las campañas de Alejandro Magno, hasta su presencia simbólica en textos como La Odisea y la Biblia. En distintas épocas y regiones ha tenido significados diversos: desde acto medicinal hasta práctica restringida o íntima.
En la actualidad, besar es una forma universal de expresar afecto, amistad y pasión. El récord del beso más largo lo mantiene una pareja tailandesa que, en 2013, logró permanecer besándose durante más de 58 horas continuas.
Entre los datos curiosos, se sabe que besar puede aumentar el ritmo cardíaco, involucra decenas de músculos faciales y permite el intercambio de miles de bacterias inofensivas. Además, existe una ciencia dedicada a su estudio llamada filematología.