closeup of a blue mug, with a sad face drawn in it, and the text blue monday on a blue background
De acuerdo con el psicólogo Cliff Arnall, el tercer lunes de enero es considerado el día más triste del año, conocido como Blue Monday. Frente a esta jornada, cada persona puede optar por combatirla con una actitud positiva o dejarse llevar por la melancolía; ambas emociones son válidas. Lo esencial es tener la libertad de elegir cómo afrontarla.
Según Arnall, tras los excesos de las fiestas decembrinas muchas personas no se han recuperado ni en lo económico ni en lo emocional. A esto se suma la pérdida de rutinas, el impacto del regreso a la vida cotidiana y la dificultad para cumplir los propósitos de Año Nuevo, lo que suele generar frustración y decepción.
En este contexto, al llegar a la tercera semana de enero, muchas personas asumen que las metas planteadas al inicio del año son más difíciles de alcanzar de lo esperado, lo que incrementa el desánimo. Por estas razones, el tercer lunes de enero fue bautizado como Blue Monday, o “lunes triste”.
Aunque la traducción literal sería “lunes azul”, el término se interpreta como “lunes triste” porque en inglés la palabra blue también se asocia con la tristeza. Además, en algunos países del hemisferio norte el color azul se vincula con los inviernos largos y la escasez de luz solar.
Desde la teoría del color, el azul representa calma y serenidad, pero también pasividad, un estado que puede derivar en apatía o tristeza. Esta asociación ha sido ampliamente utilizada en el cine y la publicidad, como ocurre en la película Inside Out de Disney Pixar, donde el personaje de la tristeza es de color azul.
La idea del día más triste del año surgió en 2005, cuando Cliff Arnall elaboró una fórmula para identificar la fecha más deprimente como parte de una campaña publicitaria para una agencia de viajes. En su análisis consideró factores como los excesos navideños, la falta de motivación y la frustración por los propósitos incumplidos, aunque sus fórmulas han sido ampliamente cuestionadas.
Aunque el concepto carece de un respaldo científico sólido, lo cierto es que el Blue Monday se ha instalado en el imaginario colectivo. Cada año, las redes sociales se llenan de mensajes de ánimo, los medios de comunicación retoman el tema y muchas marcas aprovechan la fecha para lanzar promociones con la intención de mejorar el estado de ánimo de los consumidores.