El expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, rindió declaración bajo juramento ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes en una sesión privada, como parte de la investigación sobre sus vínculos con el financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein. Su comparecencia ocurrió un día después de que lo hiciera su esposa, Hillary Clinton, quien afirmó no haber conocido personalmente a Epstein y aseguró que desconocían sus actividades ilícitas hasta que fue condenado en 2008.
En un posicionamiento inicial difundido también en redes sociales, Clinton sostuvo que su relación con Epstein fue breve y terminó años antes de que se hicieran públicos los delitos. Aseguró que durante sus encuentros nunca observó conductas irregulares y afirmó que, de haber tenido conocimiento de los abusos, los habría denunciado.
El exmandatario enfatizó que su testimonio busca aportar la poca información que posee para evitar que hechos similares se repitan.
La versión de Clinton sobre contactos “limitados” contrasta con documentos incluidos en los llamados archivos de Epstein. Aunque el expresidente asegura que rompió relación con él en 2005, antes de su condena por prostitución de una menor, registros revelan que viajó al menos 16 veces en el avión privado del financiero a inicios de la década de 2000, tras concluir su mandato.
Asimismo, existen múltiples fotografías en las que aparece junto a Epstein y a su excolaboradora, Ghislaine Maxwell, en eventos sociales rodeados de mujeres, lo que ha generado cuestionamientos públicos.
Clinton rechazó que las imágenes prueben alguna conducta indebida. Sostuvo que lo relevante es lo que presenció —y lo que no— durante sus encuentros con Epstein, reiterando que nunca observó actos ilícitos ni participó en actividades ilegales.
Tanto Bill como Hillary Clinton accedieron a declarar después de inicialmente intentar evitar su comparecencia, ante la posibilidad de enfrentar sanciones por desacato. Sus testimonios forman parte de una investigación legislativa más amplia sobre la red de contactos de Epstein, que involucra a figuras influyentes a nivel internacional, entre ellas el presidente Donald Trump.
Aunque ninguno de los Clinton ha sido acusado formalmente en relación con la red de explotación de menores, la coincidencia temporal entre su relación con Epstein y los delitos cometidos por este ha alimentado sospechas en sectores republicanos.