Un ataque con misiles contra una escuela primaria de niñas en el condado de Minab, en la provincia iraní de Hormozgán, dejó al menos 51 alumnas fallecidas y 60 heridas, de acuerdo con autoridades locales citadas por medios estatales. El plantel se ubica cerca del estratégico estrecho de Ormuz.
El gobernador del condado informó que el saldo preliminar había sido de 24 víctimas mortales, pero la cifra aumentó conforme avanzaron las labores de rescate. El gobierno iraní atribuyó el bombardeo a Israel, señalando que forma parte de un operativo conjunto con Estados Unidos.
En represalia por los ataques contra su territorio, Irán lanzó misiles que impactaron o fueron interceptados en varias capitales del golfo Pérsico, provocando al menos una muerte y daños materiales. Las explosiones se escucharon en ciudades como Riad, Dubái, Doha y Manama, esta última capital de Baréin, donde una base estadounidense fue alcanzada.
En los Emiratos Árabes Unidos, un civil murió tras la caída de fragmentos de proyectiles. Su Ministerio de Defensa calificó la ofensiva iraní como una “peligrosa escalada” y afirmó que las defensas aéreas interceptaron varios misiles balísticos.
Por su parte, Catar informó que repelió múltiples ataques dirigidos contra su territorio, incluidos los que tenían como objetivo la base aérea de Al Udeid, la mayor instalación militar de Estados Unidos en la región y sede avanzada del CENTCOM.
También Kuwait reportó la intercepción de misiles dirigidos hacia instalaciones con presencia de personal estadounidense.
En Dubái, residentes relataron fuertes explosiones que hicieron vibrar edificios, mientras que en Riad periodistas reportaron múltiples detonaciones. Arabia Saudita condenó lo que calificó como una “agresión brutal” por parte de Irán.
Las monarquías petroleras del Golfo, históricas aliadas de Estados Unidos y sede de bases militares estadounidenses, se encuentran ahora en el centro de una crisis que podría desencadenar un conflicto regional de mayores proporciones.