Un día como hoy pero de 1935, nació en Tupelo, Mississippi, Elvis Aaron Presley, un joven que trabajó como acomodador de cine y conductor de camiones y que sin saberlo, transformaría para siempre la música popular.
Su trayectoria inició en 1953 con su primera grabación en Memphis. A los 20 años irrumpió en los escenarios con una propuesta audaz y movimientos de cadera que desafiaron las normas de su tiempo.
La reacción fue tan intensa que, en sus primeras apariciones televisivas, las cámaras lo enfocaban únicamente de la cintura hacia arriba; aun así, el fenómeno Elvis se volvió imparable.
Al mismo tiempo que consolidaba su carrera musical, Presley incursionó en el cine y participó en 33 películas que, aunque no obtuvieron el reconocimiento de la crítica, lograron un enorme éxito comercial, con una recaudación superior a los 150 millones de dólares.
La fama lo llevó a una vida de excesos. Llegó a poseer cerca de 100 automóviles Cadillac y convirtió su mansión Graceland en un emblema de lujo.
Con los años, su estrella comenzó a apagarse. Tras cumplir el servicio militar y ante la irrupción de The Beatles en los años sesenta, su figura perdió centralidad. El cansancio, el aumento de peso y la dependencia a estimulantes marcaron sus últimos años.
Elvis Presley falleció a los 42 años, pero su legado superó la muerte. Hasta el día de hoy, hay quienes creen que el Rey sigue vivo.
Cada enero, miles de admiradores se reúnen en Memphis para rendir tributo al Rey del Rock.