Este 2 de noviembre se reconoce a una de las disciplinas artísticas más admiradas en el mundo: el ballet, una expresión que combina música, movimiento, técnica y elegancia. En el marco del Día Mundial del Ballet, compañías internacionales participan en actividades especiales como transmisiones de espectáculos, clases en vivo, entrevistas y encuentros con bailarines y coreógrafos, con el propósito de acercar esta manifestación artística a públicos de todas las edades.
La fecha de esta celebración no es fija y depende de la organización que la promueve. Su primera edición se realizó el 1 de octubre de 2014, cuando cinco importantes compañías de diferentes países participaron en una transmisión de 20 horas por internet. Entre ellas estuvieron The Royal Ballet, de Londres; The Australian Ballet, de Melbourne; el Bolshoi Ballet, de Moscú; el San Francisco Ballet, de Estados Unidos, y el National Ballet, de Canadá.
El ballet es una modalidad de danza clásica que puede ejecutarse individualmente o en grupo y que exige una preparación física y artística rigurosa. Su nombre proviene del italiano balleto, diminutivo de ballo, que significa baile. Aunque sus orígenes se remontan al Renacimiento italiano del siglo XV, fue en Francia donde adquirió gran relevancia gracias al impulso de Catalina de Médici y, posteriormente, del rey Luis XIV, conocido como el Rey Sol.
Durante el siglo XVII se consolidaron las primeras representaciones y escuelas profesionales, mientras que con el paso de los años surgieron diferentes estilos y técnicas que extendieron el ballet por todo el mundo. Actualmente, esta disciplina requiere años de entrenamiento, coordinación, fuerza, equilibrio y concentración. Además de su valor artístico, contribuye al fortalecimiento muscular y al desarrollo de la conciencia corporal y espacial.
DATOS CURIOSOS SOBRE EL BALLET
Su origen es italiano: aunque Francia fue fundamental para su desarrollo y popularización, esta disciplina nació durante el Renacimiento en Italia.
El tutú tiene más de 200 años: se tiene registro de su aparición alrededor de 1820. Originalmente era largo, pero con el tiempo se acortó para permitir apreciar mejor los movimientos de las piernas.
Las zapatillas de punta requieren gran resistencia: las bailarinas utilizan este calzado especial para sostenerse sobre las puntas de los pies, una técnica que demanda fuerza y entrenamiento.
Los saltos implican un gran esfuerzo: durante determinados movimientos, los bailarines pueden soportar cargas equivalentes a varias veces su peso corporal.
El ballet también es ejercicio intenso: una sesión de práctica puede representar un importante gasto energético, además de trabajar músculos, flexibilidad y resistencia.
El día 26 de julio es una fecha supersticiosa para los aficionados a la danza, debido a que en el año 1862 la bailarina Emma Livry murió por complicaciones, al incendiarse su vestuario durante una actuación.
El primer gran espectáculo de ballet: en 1573 se presentó en Francia el Ballet des Polonais, organizado en honor a un embajador polaco que visitaba París.
Luis XIV fue un apasionado de la danza: el monarca francés no solamente impulsó el ballet, también participó como bailarín en espectáculos de la corte, lo que contribuyó a fortalecer esta disciplina.
El Día Mundial del Ballet representa una oportunidad para reconocer el talento, la dedicación y el esfuerzo de quienes mantienen viva esta tradición artística, cuya combinación de técnica y belleza continúa cautivando a espectadores de todo el planeta.