La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó por trigésima cuarta ocasión una resolución que pide a Estados Unidos levantar el embargo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba desde 1960. La propuesta recibió 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, en una sesión marcada por tensiones diplomáticas y cuestionamientos sobre las consecuencias de las sanciones.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, celebró el resultado y aseguró que las presiones de Washington no consiguieron cambiar la postura mayoritaria de los países miembros. Consideró la votación una victoria para Cuba y una muestra de respaldo internacional ante las dificultades económicas que enfrenta la isla.
Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez acusó al gobierno estadounidense de utilizar el embargo como un mecanismo de presión política y advirtió que sus efectos perjudican directamente a la población, especialmente por las restricciones al suministro de combustible y las dificultades para acceder a electricidad, agua potable, alimentos y medicamentos.
El debate también estuvo acompañado de acusaciones entre las delegaciones de ambos países. Mientras representantes cubanos denunciaron intentos de desviar la discusión, funcionarios estadounidenses rechazaron los señalamientos sobre supuestas presiones a otras naciones para influir en la votación.
Aunque la resolución no es jurídicamente obligatoria, representa una herramienta diplomática con la que Cuba mantiene su denuncia del embargo ante la comunidad internacional.