Cada 6 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Geodiversidad, una fecha establecida por la UNESCO para reconocer la importancia de la Geología y fomentar la protección del patrimonio geológico del planeta.
La celebración fue proclamada por la Comisión de Ciencias Exactas durante la 41ª Conferencia General de la UNESCO, a partir de una propuesta presentada por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) junto con otras 108 organizaciones científicas.
El objetivo de esta efeméride es crear conciencia sobre el valor que tiene la geodiversidad para la sociedad y el medio ambiente, así como promover acciones encaminadas a conservar los elementos naturales que forman parte de la historia geológica de la Tierra.
La geodiversidad comprende la variedad de elementos naturales no vivos que existen en el planeta, entre ellos minerales, rocas, fósiles, suelos, paisajes y las diferentes estructuras y procesos geológicos que han dado forma a la superficie terrestre.
Dentro de ella se encuentran las estructuras sedimentarias y tectónicas, los distintos tipos de rocas y fósiles, los suelos, los procesos geológicos y morfogenéticos, además de las características geomorfológicas del relieve.
También forman parte de la geodiversidad diversos recursos naturales, como los relacionados con el agua y la energía, incluyendo ríos y lagos.
Su importancia radica en que constituye la base sobre la cual se desarrolla la biodiversidad y sostiene el funcionamiento de los ecosistemas. Además, proporciona recursos indispensables para las actividades humanas y contribuye al bienestar de la sociedad.
La geodiversidad tiene sus raíces en los primeros procesos de formación del planeta y en la aparición de las primeras rocas, hace más de 3 mil 800 millones de años, por lo que representa una parte fundamental de la historia natural de la Tierra.