Más de mil millones de personas en el mundo viven con algún trastorno de salud mental, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), situación que ha llevado a prestar mayor atención a los factores cotidianos que influyen en el bienestar emocional, entre ellos, la manera en que cada persona se relaciona consigo misma.
La relación personal es permanente y acompaña cada decisión, logro y error. Sin embargo, en muchas ocasiones el diálogo interno puede convertirse en una fuente constante de críticas, al destacar las fallas y minimizar los esfuerzos realizados.
El doctor Humberto Bautista, vocero de PiSA Farmacéutica, explicó que evaluarse y buscar mejorar forma parte del crecimiento personal, pero advirtió que esta dinámica puede volverse perjudicial cuando se transforma en una exigencia excesiva y los errores son interpretados como fracasos.
Uno de los factores detrás de esta conducta es el temor a equivocarse. La necesidad de hacer todo de manera perfecta puede generar rigidez emocional, dificultar la adaptación a los cambios y provocar que los avances personales pasen desapercibidos. Con el tiempo, esta presión puede repercutir también en los ámbitos familiar, social y laboral.
A esto se suma el concepto de hiperintención, planteado por el psiquiatra Viktor Frankl, que describe el esfuerzo excesivo por alcanzar determinado objetivo. Cuando una meta se convierte en una obsesión, explicó el especialista, puede generar ansiedad, frustración e insatisfacción, incluso alejando a la persona del resultado que busca.
Por ello, construir una relación más saludable consigo mismo no significa abandonar la disciplina ni las metas personales, sino adoptar una actitud más amable y comprensiva.
Entre las recomendaciones para fortalecer el bienestar emocional se encuentran:
-Modificar la manera en que se mantiene el diálogo interno.
-Reconocer los esfuerzos y avances propios.
-Comprender que equivocarse forma parte del aprendizaje.
-Dar mayor importancia al proceso y no únicamente al resultado.
-Respetar los momentos de descanso.
También resulta útil transformar pensamientos negativos o demasiado exigentes. En lugar de pensar “tengo miedo a equivocarme”, puede plantearse “puedo aprender de mis errores”; sustituir “no soy bueno para eso” por “¿qué puedo hacer para mejorar?” y cambiar “me rindo” por “puedo intentarlo de otra manera”.
De acuerdo con el especialista, la manera en que una persona se habla y se trata diariamente influye en su bienestar emocional. Desarrollar mayor flexibilidad, reconocer los propios esfuerzos y aceptar que la imperfección forma parte de la vida puede contribuir a una mejor salud mental y a relaciones más sanas tanto con los demás como consigo misma.