Cada 1 de octubre se conmemora el Día Internacional del Café, una fecha dedicada a reconocer la importancia de una de las bebidas más consumidas en el mundo, pero también a destacar el trabajo de quienes participan en su producción y los retos que enfrenta el sector.
La celebración busca promover una producción más sostenible y poner atención en las condiciones de vida de los productores, pues se estima que alrededor de 25 millones de familias agricultoras dependen directamente del cultivo del café.
La fecha fue establecida por la Organización Internacional del Café (OIC) en 2014 y tuvo su primera celebración oficial el 1 de octubre de 2015. La elección del día coincide con el inicio de la temporada de cosecha en diversos países productores.
Aunque anteriormente varias naciones contaban con sus propias fechas para celebrar al café, la OIC impulsó una conmemoración internacional para reunir los esfuerzos y visibilizar la importancia económica y social de esta actividad.
En marzo de 2026, la Asamblea General de la ONU también proclamó el 1 de octubre como Día Internacional del Café, reforzando su reconocimiento a nivel mundial y relacionándolo con objetivos como la reducción de la pobreza, la seguridad alimentaria, el empoderamiento de las mujeres y la promoción del trabajo digno.
El café se encuentra entre los productos agrícolas con mayor presencia en el comercio internacional. Entre los principales productores se encuentran Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia, Etiopía y Honduras, mientras que la Unión Europea y Estados Unidos destacan entre los principales mercados consumidores.
Para algunas naciones, además, el café representa una fuente fundamental de ingresos por exportaciones. Países como Etiopía, Uganda y Burundi tienen una importante dependencia económica de este cultivo.
El sector enfrenta también los efectos del calentamiento global, debido a que las temperaturas elevadas afectan el desarrollo de las plantas, reducen la producción y pueden favorecer la aparición de enfermedades.
El aumento de las temperaturas y los cambios en las condiciones climáticas podrían reducir en las próximas décadas las zonas adecuadas para cultivar café arábica, una de las variedades más apreciadas.
Ante este escenario, el Día Internacional del Café no solo representa una oportunidad para celebrar la bebida, sino también para reconocer a quienes hacen posible su producción y reflexionar sobre la necesidad de desarrollar prácticas agrícolas sostenibles que permitan garantizar su futuro.