Cada 26 de agosto se conmemora el Día Internacional contra el Dengue, fecha destinada a generar conciencia sobre una enfermedad viral transmitida por la picadura de mosquitos infectados. El dengue no se contagia directamente de una persona a otra.
La infección puede presentarse en personas de cualquier edad y existen cuatro tipos del virus. Los síntomas más comunes incluyen fiebre, dolor de cabeza y muscular, escalofríos, náuseas y vómito. En algunos casos puede evolucionar a dengue grave o hemorrágico, una condición que puede poner en riesgo la vida.
El dengue representa un importante problema de salud pública, principalmente en regiones tropicales, aunque su presencia ha aumentado también en ciudades y territorios que anteriormente no eran considerados zonas de riesgo. Se estima que más de la mitad de la población mundial está expuesta a la enfermedad.
La principal estrategia de prevención consiste en reducir los sitios donde se reproducen los mosquitos, especialmente aquellos que acumulan agua. Para ello se recomienda mantener limpios y tapados los recipientes, eliminar objetos que puedan acumular agua, limpiar canaletas y bebederos, cambiar frecuentemente el agua de los floreros y utilizar repelente.
La vacunación también forma parte de las medidas de protección. México fue uno de los primeros países en autorizar una vacuna contra el dengue, en 2015.
El crecimiento de los viajes y el comercio internacional, así como los efectos del cambio climático, han favorecido la expansión de los mosquitos transmisores hacia nuevas regiones. Las temperaturas más elevadas y las modificaciones en los patrones de lluvia generan condiciones propicias para su reproducción y supervivencia.