El Hospital de la Mujer cuenta con protocolos, personal especializado y mecanismos de vigilancia para garantizar que los medicamentos administrados a recién nacidos sean preparados y suministrados de manera segura, tomando en cuenta las condiciones particulares de cada paciente neonatal.
Como parte de estos procedimientos, el personal encargado revisa y registra diariamente datos como el peso, las características anatómicas y el diagnóstico de cada bebé. Esta información permite establecer aspectos fundamentales del tratamiento, entre ellos la dilución de los medicamentos, el tiempo de infusión, la compatibilidad y el manejo de líquidos.
La jefa del Servicio de Enfermería en Neonatología del Hospital de la Mujer, Wendy Gabriela Montero Hernández, explicó que la atención farmacológica en recién nacidos requiere conocimientos especializados en farmacocinética y farmacodinamia, debido a las características propias de esta etapa y a las diferentes respuestas que pueden presentar ante los medicamentos.
Se estima que entre 10 y 15 por ciento de los neonatos puede requerir hospitalización y tratamiento farmacológico. En estos casos, la administración de los medicamentos es supervisada por personal capacitado, con el propósito de reducir riesgos y favorecer una atención adecuada.
Los recién nacidos que no presentan complicaciones reciben medicamentos profilácticos al momento del nacimiento, mientras que aquellos con condiciones como prematurez, apnea del prematuro, bajo peso, enfermedades respiratorias, cardiopatías congénitas, sepsis neonatal o malformaciones del tubo neural reciben tratamientos específicos de acuerdo con sus necesidades clínicas.
Para fortalecer la seguridad en estos procedimientos, el Hospital de la Mujer dispone de un Comité de Farmacovigilancia que supervisa y da seguimiento a posibles reacciones relacionadas con los medicamentos.
Además, enfermeras especialistas en neonatología elaboraron material de consulta disponible en las áreas de atención neonatal, con información sobre los medicamentos, su reconstitución y dilución, tiempo de vida y compatibilidad, lo que facilita su preparación y administración.
El personal de salud también recibe capacitación sobre las normas y procedimientos relacionados con el manejo de medicamentos, así como sobre las acciones que deben realizarse y notificarse en caso de presentarse una reacción adversa.
Estas medidas se aplican conforme a las disposiciones nacionales de seguridad del paciente y farmacovigilancia, entre ellas las ocho Acciones Esenciales para la Seguridad del Paciente y la Norma Oficial Mexicana NOM-220-SSA1-2016, referente a la instalación y operación de la farmacovigilancia.