Quintana Roo atraviesa una de las temporadas de sargazo más intensas de los últimos años, situación que no solo representa un reto para la limpieza de las costas y la actividad turística, sino que también ha comenzado a generar efectos sobre el ecosistema marino.
En Bahía Petempich, Puerto Morelos, fueron encontrados numerosos peces muertos, principalmente sardinas, lo que motivó la intervención de autoridades ambientales y especialistas para analizar las condiciones del lugar y establecer qué provocó el episodio.
Las primeras evaluaciones apuntan a que la descomposición del sargazo habría reducido considerablemente el oxígeno disponible en el agua, generando condiciones de anoxia que pueden resultar letales para la fauna marina. Además, durante las inspecciones se identificó agua turbia y una importante concentración de macroalga en proceso de descomposición.
Aunque estos fenómenos ya han sido observados anteriormente en distintos puntos del Caribe mexicano, especialistas analizan si la mayor llegada de sargazo, el aumento de la temperatura del mar y otras condiciones ambientales pudieron intensificar la mortandad registrada en esta ocasión.
El caso se mantiene localizado en Bahía Petempich, mientras que las demás playas de Puerto Morelos continúan operando con normalidad. Autoridades y especialistas mantienen trabajos de limpieza y monitoreo para determinar la evolución del fenómeno.
El episodio ocurre en medio de una temporada récord para Quintana Roo, donde la recolección de sargazo ya alcanzó 104 mil 700 toneladas, considerando tanto las labores realizadas en aguas abiertas como las efectuadas en las playas.
Brandon Mex Martínez, director de Residuos de Manejo Especial del Gobierno de Quintana Roo, advirtió que el volumen podría continuar creciendo y alcanzar al menos 130 mil toneladas al finalizar 2026, cantidad que sería aproximadamente 35% superior a las 96 mil toneladas registradas durante 2025.
Los puntos que concentran mayores cantidades de sargazo son Tulum, Playa del Carmen, Puerto Morelos, el norte de Cancún y Mahahual, donde se mantienen operativos para retirar la macroalga.
Uno de los casos más significativos es Playa del Carmen, que hasta finales de julio había retirado alrededor de 33 mil 400 toneladas, equivalente a cerca de una tercera parte de todo el sargazo recolectado en las playas del estado.
La Secretaría de Ecología y Medio Ambiente había informado previamente que Quintana Roo ya había superado las 92 mil toneladas de sargazo al cierre de julio. Las estimaciones para la región, sin embargo, plantean un escenario todavía más complejo, al considerar que el volumen de la macroalga podría llegar hasta 600 mil toneladas.
El incremento de sargazo mantiene bajo vigilancia a las autoridades debido a sus posibles consecuencias ambientales, particularmente en zonas costeras donde su acumulación y descomposición pueden alterar las condiciones del agua y afectar a distintas especies marinas.