La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la decisión del gobierno de Estados Unidos de cancelar visas a personas consideradas políticamente expuestas, entre ellas Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde Palacio Nacional, la mandataria consideró que la medida tiene un componente político, al señalar que no se aplica de manera uniforme entre los países. Afirmó que, si existieran elementos relacionados con delitos o riesgos para Estados Unidos, las acciones deberían sustentarse en pruebas y criterios claros.
Sheinbaum sostuvo que la decisión representa una posible forma de injerencia en la política mexicana y planteó revisar cómo se aplican este tipo de medidas en otras naciones de América Latina. También aclaró que no tiene conocimiento de investigaciones vigentes contra López Beltrán.
La presidenta reiteró que su gobierno no encubrirá a ninguna persona que haya cometido un delito, pero rechazó que se abra una investigación únicamente como consecuencia de una sanción migratoria impuesta por Estados Unidos. En caso de existir alguna indagatoria, explicó, correspondería a la Fiscalía determinar las acciones correspondientes.
Por su parte, López Beltrán responsabilizó al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau de la cancelación de su visa. En un mensaje difundido en redes sociales, afirmó que la decisión tiene fines políticos y propagandísticos y cuestionó que las autoridades estadounidenses hayan presentado pruebas de alguna conducta ilícita en su contra.
El hijo del expresidente también dirigió cuestionamientos al presidente Donald Trump y pidió esclarecer si estaba informado sobre la decisión. Aseguró que, de no existir una justificación legal para retirar su visa, los funcionarios responsables deberían asumir las consecuencias.
El episodio ocurre en un contexto de tensiones entre México y Estados Unidos y ha generado críticas desde sectores de la oposición mexicana hacia la actual administración federal.