Especialistas en salud, seguridad digital y educación coincidieron en que el uso de dispositivos digitales y redes sociales por parte de niñas, niños y adolescentes representa un desafío de salud pública, por lo que plantearon la necesidad de regular el diseño de las plataformas y no únicamente los contenidos que difunden.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, advirtió que los algoritmos que operan detrás de las plataformas no son neutrales, ya que influyen en las decisiones, el comportamiento y la interacción de los usuarios. Señaló que las familias enfrentan una relación desigual frente a las grandes empresas tecnológicas, por lo que consideró indispensable impulsar acciones colectivas para atender esta problemática.
Por su parte, el catedrático de la Universidad de Nueva York, Jonathan Haidt, explicó que investigaciones recientes han demostrado que la exposición temprana a dispositivos digitales puede generar efectos negativos en la infancia, entre ellos mayor ansiedad y vulnerabilidad a riesgos como la extorsión en línea.
El autor de “La generación ansiosa» recomendó que las políticas públicas se enfoquen en regular las características de diseño de las plataformas, en lugar de prohibir contenidos. Como referencia, mencionó el caso de Indonesia, donde se han identificado funciones consideradas inapropiadas para menores, como la posibilidad de interactuar con desconocidos. Añadió que el objetivo debe ser recuperar la convivencia y el desarrollo de la infancia en el mundo real, más que retirar los teléfonos móviles.
Haidt también alertó sobre el uso de dispositivos digitales en menores de seis años, al señalar que la estimulación inmediata que generan las pantallas puede afectar el desarrollo cerebral. Comparó estos dispositivos con un «chupón digital» y sostuvo que limitar su uso en esa etapa debe asumirse como una medida de salud pública.
En tanto, el especialista en seguridad digital Arturo Béjar explicó que las redes sociales están diseñadas para captar y prolongar la atención mediante herramientas como el desplazamiento infinito de contenido, la reproducción automática de videos, las recomendaciones personalizadas, las notificaciones constantes, los contadores de popularidad y los mecanismos de comparación social, lo que incrementa su capacidad de generar dependencia.
Béjar afirmó que, cuando se les ha señalado el impacto de estas plataformas en la salud y el bienestar de menores de edad, las empresas tecnológicas suelen deslindarse de responsabilidades al asegurar que sus productos son seguros. Ante ello, urgió al gobierno mexicano a impulsar regulaciones enfocadas en el diseño de las plataformas para fortalecer la protección de niñas, niños y adolescentes en el entorno digital.