El fútbol internacional atraviesa uno de los momentos de mayor tensión institucional de los últimos años, luego de que las 55 federaciones que integran la UEFA respaldaran de manera unánime la posibilidad de dejar de participar en las competiciones organizadas por la FIFA. La decisión surge como respuesta al proyecto impulsado por el presidente del organismo, Gianni Infantino, para abrir a la inversión privada parte de los derechos comerciales de la Copa del Mundo.
El conflicto comenzó tras la presentación de la iniciativa para crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial que administraría los derechos de explotación comercial y de transmisión de las próximas ediciones del Mundial. El plan contempla vender el 20 por ciento de esa empresa al fondo de inversión Thrive Eternal por un monto cercano a los 4 mil 200 millones de dólares.
La postura de la UEFA fue contundente al considerar que el torneo más importante del fútbol no debe convertirse en un activo comercial sujeto a la venta de participaciones privadas, por lo que rechazó la propuesta y advirtió que está dispuesta a romper con la FIFA si el proyecto sigue adelante.
De concretarse el boicot, las primeras repercusiones alcanzarían al Mundial Femenil de Brasil 2027 y pondrían en duda la organización del Mundial de 2030, cuya sede principal está prevista en España, Portugal y Marruecos.
Ante este escenario, el organismo europeo ya estudia alternativas para organizar una competencia internacional independiente. Entre las medidas que analiza se encuentra impedir que las principales ligas europeas cedan a sus futbolistas para torneos oficiales de la FIFA, lo que dejaría al Mundial sin gran parte de las figuras más importantes del planeta.
Otra de las opciones contempla una alianza con la Conmebol para desarrollar un certamen de alcance global que incluya a selecciones de alto nivel como Argentina y Brasil, además de abrir espacios para equipos nacionales de otras confederaciones que han expresado inconformidad con la gestión del organismo con sede en Zúrich.
Diversos reportes señalan que un torneo encabezado por la UEFA tendría respaldo comercial debido al atractivo que representan las principales potencias futbolísticas, tanto para patrocinadores como para cadenas de televisión.
La disputa podría definirse el próximo 19 de septiembre, fecha en la que la FIFA someterá a votación el proyecto de reestructuración comercial. Si la iniciativa recibe luz verde, la UEFA estaría preparada para poner en marcha su estrategia y dar paso a una nueva etapa en la organización del futbol internacional.