El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP), estudia la posibilidad de establecer medidas para regular el uso de teléfonos celulares y redes sociales entre niñas, niños y adolescentes, con el propósito de disminuir los riesgos que estas herramientas representan para su desarrollo, salud mental y convivencia familiar.
Como parte de esta estrategia, se contempla impulsar en los planteles educativos actividades recreativas, deportivas y de convivencia que reduzcan el tiempo que los estudiantes pasan frente a pantallas y promuevan formas de entretenimiento sin dispositivos electrónicos.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, autoridades dieron a conocer que la SEP, en coordinación con la UNESCO y especialistas en educación, psicología y tecnología, elaborará una propuesta que posteriormente podría presentarse al Congreso para su análisis.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, señaló que el acceso de los menores a internet ha crecido de manera significativa. Indicó que más del 70 por ciento de las personas de seis años o más utilizan la red y que, entre los adolescentes, la cifra supera el 90 por ciento.
El funcionario advirtió que una mayor conectividad no necesariamente garantiza bienestar, por lo que consideró indispensable analizar el impacto que el uso intensivo de plataformas digitales tiene en la salud emocional y el aprendizaje de las nuevas generaciones.
Especialistas participantes coincidieron en que la exposición excesiva a teléfonos móviles y redes sociales puede favorecer problemas como ansiedad, depresión, inseguridad, dependencia tecnológica y una disminución en la interacción social durante las etapas de desarrollo.
Como referencia, se expusieron acciones que distintos países ya han implementado o mantienen en discusión, entre ellas:
-Prohibir el uso de celulares en escuelas de nivel básico.
-Restringir el acceso de menores a redes sociales.
-Establecer límites al tiempo de uso de pantallas.
-Fomentar un uso responsable de la tecnología.
-Aplicar políticas escolares para regular los dispositivos electrónicos, con excepciones para fines educativos o estudiantes con discapacidad y condiciones neurodivergentes.
Para el caso de México, la propuesta también considera fortalecer la alfabetización digital, enseñar a identificar información falsa y sesgos en internet, promover el pensamiento crítico y generar estudios nacionales que sirvan como base para futuras decisiones.
Durante el encuentro, especialistas señalaron que cada vez más jóvenes recurren a herramientas de inteligencia artificial como apoyo emocional o para resolver inquietudes personales, lo que podría incrementar la dependencia tecnológica y sustituir experiencias de convivencia, juego y relaciones personales.
Entre los principales riesgos mencionados destacan la reducción de la interacción social, la violencia digital, la búsqueda de apoyo afectivo en plataformas tecnológicas y una mayor vulnerabilidad emocional cuando el uso comienza desde edades tempranas.
Los expertos subrayaron que la solución no consiste únicamente en restringir el acceso a la tecnología, sino en promover un acompañamiento familiar, fortalecer los espacios de convivencia en las escuelas, diseñar plataformas con criterios de bienestar y respaldar las políticas públicas con evidencia científica.