La canícula de 2026, periodo caracterizado por temperaturas elevadas y una notable reducción de lluvias, está próxima a presentarse en México y, de acuerdo con especialistas, podría registrar condiciones más severas debido a la influencia del fenómeno climático conocido como “El Niño”.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que este fenómeno ya se está fortaleciendo en el océano Pacífico y se prevé que alcance una intensidad considerable durante los próximos meses. “El Niño” ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico se calientan por encima de sus niveles habituales, lo que modifica los patrones climáticos en distintas regiones del planeta.
En territorio mexicano, este fenómeno puede alterar la distribución de las precipitaciones y favorecer temperaturas superiores al promedio. Para 2026, algunos expertos anticipan una versión particularmente intensa, a la que incluso han denominado de manera informal como “Niño Godzilla”.
Aunque la canícula se presenta cada año, las proyecciones indican que en esta ocasión sus efectos podrían ser más marcados y prolongarse incluso hasta 2027 debido a la presencia de “El Niño”. La combinación de ambos fenómenos favorecería condiciones más secas, principalmente en el centro y norte del país durante la temporada de verano.
Entre los posibles efectos previstos destacan más de 40 días con calor extremo, temperaturas superiores a los 35 grados Celsius en amplias zonas del país y registros que podrían rebasar los 45 grados en algunas regiones. Además, se esperan cielos despejados, mayor radiación solar y una reducción importante de las lluvias.
Según el SMN, la canícula suele manifestarse semanas después del solsticio de verano y afecta principalmente durante julio y agosto. Para este año, se estima que sus efectos comiencen a generalizarse a partir de la segunda semana de julio, aunque su inicio y duración pueden variar dependiendo de cada región.
Las entidades que podrían resentir con mayor fuerza el incremento de temperaturas y la disminución de precipitaciones son Campeche, Colima, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Yucatán.
En estos estados existe la posibilidad de enfrentar periodos más prolongados de sequía, temperaturas por encima de los 35 grados Celsius y mayores desafíos para las actividades agrícolas y el suministro de agua.