Cada 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una fecha impulsada para visibilizar la explotación que afecta a millones de niñas, niños y adolescentes en diversas regiones del mundo, privándolos de derechos fundamentales como la educación, la salud y un desarrollo integral.
Para 2026, la campaña internacional lleva por lema: «Tarjeta roja al trabajo infantil: juego limpio para niños, trabajo decente para adultos», para exigir que los menores gocen de su derecho al juego y a una educación de calidad.
La conmemoración está vinculada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente a la meta 8.7, que plantea la eliminación del trabajo forzoso, la trata de personas, la esclavitud moderna y todas las formas de trabajo infantil.
La explotación laboral infantil continúa siendo una realidad en numerosos países, especialmente en aquellos con altos niveles de pobreza, donde muchos menores se ven obligados a trabajar para contribuir al sustento familiar. Como consecuencia, millones de ellos quedan excluidos del sistema educativo y carecen de acceso adecuado a servicios básicos de salud y alimentación.
De acuerdo con la OIT, el trabajo infantil incluye actividades peligrosas para la integridad física, mental o moral de los menores, labores realizadas por debajo de la edad mínima permitida y las peores formas de explotación, como la esclavitud, la trata, la prostitución, la pornografía y el reclutamiento forzado en conflictos armados.
UNICEF advierte que más de 150 millones de niñas, niños y adolescentes realizan algún tipo de trabajo infantil en el mundo. Muchos de ellos enfrentan condiciones de vulnerabilidad extrema, explotación y abusos, por lo que el organismo mantiene programas de apoyo y protección orientados a mejorar sus condiciones de vida y garantizar el respeto de sus derechos.