El papa León XIV reiteró su respaldo a las personas migrantes durante su visita a España, al afirmar que “todos, de algún modo, somos migrantes” y exhortar tanto a quienes llegan a un nuevo país como a las sociedades receptoras a trabajar juntos en un proceso de integración basado en el respeto y la solidaridad.
Durante su recorrido por las Islas Canarias, una de las principales puertas de entrada de migrantes hacia Europa, el pontífice destacó que la migración es una realidad humana que debe abordarse con empatía y responsabilidad. En encuentros con migrantes y organizaciones de apoyo, señaló que la integración implica un esfuerzo mutuo: los recién llegados deben aprender el idioma, respetar las leyes y conocer las costumbres del país que los recibe, mientras que las comunidades de acogida deben abrir espacios para que puedan sentirse parte de la sociedad.
León XIV también condenó la indiferencia frente al sufrimiento de miles de personas que arriesgan sus vidas en rutas migratorias peligrosas. Durante un homenaje a quienes han fallecido intentando llegar a Europa, denunció la acción de mafias y traficantes que se aprovechan de la desesperación de los migrantes, y afirmó que la dignidad humana no depende de un pasaporte.
Asimismo, advirtió que Europa no puede acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico se conviertan en escenarios de tragedias humanas, e hizo un llamado a los países de origen, tránsito y destino para atender las causas que obligan a millones de personas a abandonar sus hogares.
El viaje concluyó con una multitudinaria misa en Tenerife, antes de que el pontífice emprendiera su regreso a Roma.