El Senado de Estados Unidos impidió la aprobación de una iniciativa para extender la vigencia de la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), una herramienta que permite a las agencias de inteligencia recopilar comunicaciones de personas extranjeras fuera del país, incluso cuando estas se comunican con ciudadanos estadounidenses. La disposición actual vencerá el próximo 12 de junio.
La oposición demócrata logró sumar el respaldo de algunos legisladores republicanos, lo que fue suficiente para frenar la renovación de la norma. Mientras funcionarios de inteligencia defienden la Sección 702 como un instrumento esencial para combatir el terrorismo, el espionaje y otras amenazas a la seguridad nacional, grupos defensores de las libertades civiles sostienen que puede facilitar el acceso a comunicaciones de estadounidenses sin una orden judicial.
El bloqueo ocurre además en medio de la controversia por el nombramiento de Bill Pulte como director interino de Inteligencia Nacional. Legisladores demócratas han cuestionado su designación debido a que no cuenta con experiencia previa en áreas de inteligencia o seguridad nacional y por su cercanía con el presidente Donald Trump.
Antes de que surgiera esta disputa, el Comité de Inteligencia del Senado se encontraba cerca de alcanzar un acuerdo bipartidista para ampliar la vigencia de la Sección 702 por tres años. Sin embargo, las diferencias políticas terminaron por frenar el proyecto. La medida de vigilancia ha sido objeto de críticas tanto de sectores conservadores como progresistas, especialmente por antecedentes relacionados con investigaciones del FBI sobre integrantes de la campaña presidencial de Trump en 2016 y por las preocupaciones sobre el crecimiento de los mecanismos de vigilancia gubernamental en los últimos años.
Aunque la autorización legal está próxima a expirar, algunas operaciones consideradas estratégicas para la seguridad nacional podrían continuar bajo autorizaciones judiciales especiales.