Estados Unidos e Irán lograron un acuerdo preliminar para prolongar por 60 días el alto el fuego, mediante un memorando de entendimiento que abre la posibilidad de avanzar en negociaciones sobre el programa nuclear iraní. No obstante, el pacto aún debe ser aprobado y firmado por el presidente Donald Trump para que pueda entrar en vigor.
El acercamiento diplomático ocurrió pocas horas después de que Irán lanzara un ataque contra una base aérea estadounidense ubicada en Kuwait, hecho que puso en evidencia la fragilidad de las conversaciones iniciadas en abril con el objetivo de convertir la tregua en un acuerdo permanente que permita terminar con el conflicto de tres meses y reactivar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con el Mando Central de Estados Unidos, fuerzas estadounidenses derribaron cinco drones iraníes y destruyeron una estación de control terrestre en Bandar Abbas, desde donde presuntamente se preparaba el lanzamiento de otro aparato no tripulado. Más tarde, autoridades de Kuwait interceptaron un misil balístico dirigido hacia su territorio, donde se encuentra una importante instalación militar estadounidense.
Un funcionario de Estados Unidos señaló a Reuters que las operaciones realizadas fueron “limitadas, defensivas y enfocadas en preservar el alto el fuego”.
En tanto, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica asumió la autoría del ataque contra la base estadounidense y aseguró que se trató de una respuesta a una ofensiva previa cerca del aeropuerto de Bandar Abbas. Además, advirtió que cualquier nueva acción similar provocará una reacción “más severa”.
Pakistán mantiene un papel relevante como intermediario en el conflicto. El ministro de Asuntos Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, informó que sostendrá una reunión en Washington con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aunque no se detallaron los temas específicos que se tratarán.
La nueva escalada de tensión ocurrió durante la celebración musulmana del Eid al-Adha en varios países de la región. Paralelamente, Israel confirmó ataques contra infraestructura vinculada con Hezbolá en la ciudad libanesa de Tiro y en Beirut, acciones que, según autoridades israelíes, forman parte de su ofensiva contra organizaciones respaldadas por Irán.