La inflación en México registró una moderación durante abril de 2026, luego de varios meses consecutivos de incrementos, lo que representa una señal de alivio para consumidores, empresas y mercados financieros.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación general anual se ubicó en 4.45%, ligeramente por debajo de lo esperado por analistas. Aunque el indicador continúa por encima de la meta oficial establecida por el Banco de México (Banxico), la cifra confirma una tendencia de desaceleración en el crecimiento de los precios.
Uno de los datos más relevantes fue el comportamiento de la inflación subyacente, considerada una medición más estable porque excluye productos con precios altamente volátiles, como energéticos y alimentos frescos. Este componente bajó a 4.26% anual, acumulando tres meses consecutivos de disminución.
En términos mensuales, el Índice Nacional de Precios al Consumidor avanzó 0.20%, mientras que la inflación subyacente aumentó 0.31%, impulsada principalmente por el alza en mercancías y servicios.
Entre los productos que más influyeron en el incremento de precios destacaron el jitomate, la vivienda propia, el chile serrano y la papa. En contraste, productos como la electricidad, el tomate verde y el pollo ayudaron a reducir parte de las presiones inflacionarias.
La desaceleración observada durante abril representa un respiro para millones de hogares mexicanos, especialmente después de varios meses de aumentos en productos básicos y servicios. Sin embargo, especialistas advierten que los niveles actuales de inflación todavía reflejan un entorno de precios elevados en el país.