El primer miércoles de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental Materna, una fecha dedicada a crear conciencia sobre la necesidad de prevenir, detectar y tratar los trastornos mentales que pueden presentarse durante el embarazo, el parto y el posparto.
Se estima que en diversos países hasta una de cada cinco madres primerizas puede experimentar trastornos del estado de ánimo o ansiedad perinatal. Estas condiciones, en muchas ocasiones, no son diagnosticadas ni tratadas, lo que puede generar consecuencias graves tanto para la madre como para el desarrollo del bebé.
La salud mental materna puede verse afectada sin distinción de edad, cultura, nivel socioeconómico o raza. Muchas mujeres tienden a ocultar o minimizar sus síntomas, lo que también impacta en la dinámica familiar y en el bienestar del entorno cercano.
Este día busca reforzar la importancia de que más mujeres reconozcan estos problemas y busquen atención profesional oportuna, favoreciendo así su recuperación y calidad de vida.
El lema anual es “La salud mental materna importa”, con el propósito de recordar que las mujeres deben conocer los signos de alerta, saber que no están solas y contar con el apoyo de su familia, amigos y especialistas.
Asimismo, se pretende reducir el estigma en torno a la ansiedad y depresión materna, condiciones que pueden presentarse desde el embarazo hasta el primer año después del nacimiento del bebé.
Durante la etapa perinatal, los cambios hormonales, físicos y emocionales son intensos, y si no se atienden adecuadamente pueden derivar en problemas de salud mental.
Entre los trastornos más comunes se encuentran la depresión perinatal, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno bipolar y psicosis posparto.
Factores como el cansancio, la falta de sueño, los cambios hormonales, las expectativas idealizadas de la maternidad, conflictos familiares, antecedentes de trastornos mentales o experiencias traumáticas pueden influir en su aparición.
Además, entre el 50% y 80% de las mujeres pueden experimentar “tristeza posparto”, caracterizada por cambios de humor, tristeza, llanto frecuente, pérdida de apetito, alteraciones del sueño y descuido personal.
Cuidar la salud mental materna es tan importante como la salud física, ya que impacta directamente en el bienestar del bebé y en el entorno familiar. Por ello, es fundamental la evaluación, atención y seguimiento profesional durante todo el proceso perinatal.