Las fuerzas federales de seguridad continuarán desplegadas en Sinaloa y no está previsto su retiro, en el contexto de las investigaciones que apuntan a una posible relación del narcotráfico con el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya.
Durante una conferencia de prensa, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, subrayó que el estado seguirá siendo una zona prioritaria, con presencia permanente de corporaciones militares y policiacas, además de un monitoreo diario de la situación de seguridad.
Señaló que el objetivo central de la administración es avanzar hacia una paz sostenida, la cual debe construirse todos los días.
Asimismo, indicó que en Sinaloa se han definido tres ejes principales: disminuir los niveles de criminalidad, especialmente los homicidios dolosos y delitos de alto impacto; detener a los principales generadores de violencia; y fortalecer a las instituciones encargadas de la protección ciudadana.
En cuanto a resultados operativos, informó que se han entregado 100 patrullas a la Policía Estatal, además de la capacitación de elementos policiacos con apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional, que también ha asignado personal militar.
En el actual sexenio, añadió, se han asegurado más de 68 toneladas de droga, cinco mil armas de fuego y más de un millón de cartuchos, además del desmantelamiento de dos mil laboratorios clandestinos. También se reporta la detención de cerca de 2 mil 400 personas vinculadas a delitos de alto impacto.
Reiteró que aún hay retos importantes, pero aseguró que el Gobierno de México mantiene presencia activa en la entidad y no se retirará.
En el acto estuvo presente Yeraldine Bonilla Valverde, quien asumió recientemente como gobernadora interina tras la solicitud de licencia de Rocha Moya.