La economía mexicana comenzó 2026 con un desempeño negativo, luego de que el Producto Interno Bruto registrara una contracción de 0.8% en el primer trimestre del año, de acuerdo con datos oportunos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La caída superó las previsiones del mercado, que anticipaban un retroceso menor, y marcó la primera disminución desde finales de 2024, así como la más significativa para un arranque de año desde 2020.
El debilitamiento fue generalizado, ya que impactó a todos los sectores productivos. Las actividades primarias encabezaron la baja con una caída de 1.4%, seguidas por las secundarias con 1.1%. En tanto, las terciarias —clave por su peso en el consumo y los servicios— retrocedieron 0.6%, lo que refleja una desaceleración más amplia de la demanda interna.
En comparación anual, el crecimiento fue prácticamente nulo, con un avance de apenas entre 0.1% y 0.2%, muy por debajo de lo esperado. Especialistas señalan que este comportamiento responde a factores como la debilidad del consumo, menor inversión y condiciones financieras restrictivas, además de problemas específicos en sectores como el agrícola y el minero.
Aunque se prevé que eventos como la Copa Mundial de la FIFA 2026 y un posible impulso externo desde Estados Unidos puedan brindar cierto alivio en los próximos meses, los analistas consideran que estos efectos serían temporales y no suficientes para revertir la tendencia de desaceleración.