El Pentágono informó que Estados Unidos ha destinado 25 mil millones de dólares a la guerra contra Irán, en lo que representa el primer balance oficial desde que iniciaron las hostilidades el pasado 28 de febrero. La cifra fue dada a conocer por el subsecretario de finanzas de guerra, Jules Hurst III, durante una audiencia relevante en el Congreso.
El informe pone en evidencia el impacto financiero del conflicto en Oriente Medio, el cual ha incrementado el uso de recursos públicos más allá de lo previsto en el presupuesto original.
Este anuncio se da en medio de un clima de tensión política interna, ya que legisladores de la oposición demócrata señalan que la intervención militar no cuenta con la autorización formal del Congreso, lo que ha abierto un debate sobre la legalidad y la transparencia del gasto.
De acuerdo con el reporte, gran parte de los recursos se ha utilizado en la adquisición y reposición de municiones estratégicas, así como en el mantenimiento del bloqueo naval en el Golfo Pérsico, donde se han desplegado tres portaaviones.
También se incluyen costos por la reparación y sustitución de equipos afectados en ataques con drones y enfrentamientos con fuerzas iraníes y del grupo Hezbollah.
Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó el gasto y calificó como “derrotistas” a los legisladores que critican el financiamiento de las operaciones. Argumentó que estos recursos son necesarios para mantener la capacidad operativa y proteger a las fuerzas desplegadas en la región.
No obstante, persisten las críticas por la falta de supervisión del Congreso y la posibilidad de que el conflicto se extienda sin una estrategia clara de salida. En el contexto de las próximas elecciones de mitad de periodo, el gasto militar y sus efectos económicos podrían influir de manera significativa en el panorama político del país.