César Jáuregui Moreno renunció como fiscal general de Chihuahua tras la polémica provocada por la presencia y muerte de presuntos agentes estadounidenses, supuestamente de la CIA, durante un operativo contra laboratorios de droga en el municipio de Morelos. El exfuncionario explicó que su decisión busca garantizar transparencia y permitir que las investigaciones sobre lo ocurrido se realicen con autonomía y sin interferencias.
Jáuregui sostuvo que su gestión estuvo enfocada en combatir al crimen organizado, pero reconoció que este objetivo debe cumplirse respetando la legalidad y la soberanía nacional. Admitió que la información inicial sobre los agentes extranjeros fue inconsistente, lo que evidenció fallas en los procesos de control, comunicación y manejo institucional, por lo que asumió la responsabilidad política de estos errores.
También lamentó que la controversia haya eclipsado lo que calificó como un logro relevante en la lucha contra el narcotráfico: la destrucción de uno de los mayores laboratorios de drogas sintéticas en el país. Subrayó que la exigencia de resultados no puede justificar acciones fuera del marco legal ni violaciones a los protocolos de colaboración internacional.
En paralelo, la fiscal Wendy Chávez confirmó que los agentes extranjeros no formaban parte del despliegue operativo oficial ni su presencia fue reportada a mandos superiores. Indicó que su participación fue limitada, sin ejercer funciones de autoridad, sin portar armas ni identificaciones oficiales, y que se mantuvieron en su mayoría con vestimenta civil y el rostro cubierto.
Finalmente, señaló que existen indicios de una posible colaboración extraoficial entre estos agentes y autoridades estatales, cuya naturaleza aún está bajo investigación. Las indagatorias continúan en coordinación con instancias federales para esclarecer responsabilidades y determinar lo ocurrido.