El presidente de Líbano, Joseph Aoun, celebró el alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán, pero subrayó la necesidad de que cualquier proceso de pacificación regional también incluya a su país. Sus declaraciones se produjeron luego de que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aclarara que el acuerdo no contempla a Líbano, mientras el Ejército israelí anunció que detendría sus ataques contra Irán pero continuará con operaciones militares en territorio libanés.
Aoun afirmó que Beirut mantiene esfuerzos diplomáticos para lograr una paz regional “estable y duradera” que también abarque a Líbano. Para ello, señaló como principios fundamentales la soberanía plena del Estado en todo el territorio, la eliminación de cualquier presencia extranjera y la facultad exclusiva de las instituciones constitucionales para decidir sobre la guerra, la paz y el uso de la fuerza.
El mandatario insistió en que las decisiones sobre negociaciones y seguridad corresponden únicamente al Estado libanés, en un mensaje indirecto dirigido al movimiento chií Hezbolá, al que el gobierno ha pedido desarmarse, una exigencia respaldada por Washington y Tel Aviv. Sin embargo, la organización ha reiterado que no abandonará las armas mientras continúe la presencia militar israelí en el país.
Asimismo, Aoun agradeció la mediación y los esfuerzos de países como Pakistán, Egipto y Turquía para alcanzar el cese al fuego, y expresó su esperanza de que este acuerdo represente el inicio de una solución integral para los conflictos que afectan a Medio Oriente, respetando la soberanía de cada nación.
El pronunciamiento se dio pocas horas después de que el Ejército israelí confirmara que suspendió los ataques contra Irán, aunque mantendrá las operaciones terrestres contra Hezbolá en territorio libanés, en medio de la disputa sobre si el alto el fuego incluye o no a Líbano.