El Sábado Santo es el penúltimo día de la Semana Santa y forma parte del Triduo Pascual. Durante esta fecha se reflexiona sobre la crucifixión y muerte de Jesucristo. También se recuerda el profundo dolor que vivió la Virgen María al ver a su hijo en la cruz. Al mismo tiempo, el día representa la esperanza de María y de los creyentes en la futura resurrección de Jesús.
En el pasado este día era conocido como Sábado de Gloria. El nombre se debía a que, antes de 1953, las misas vespertinas no estaban permitidas para conservar el ayuno desde la medianoche, por lo que la Vigilia Pascual se celebraba por la mañana. Cuando las campanas sonaban durante esa celebración se anunciaba que había llegado el llamado “Sábado de Gloria”.
Posteriormente, con la Reforma Litúrgica impulsada por el papa Pío XII, se autorizó que la Vigilia Pascual se celebrara durante la noche. Más tarde, Juan Pablo II promovió el uso del nombre Sábado Santo, con el fin de resaltar el carácter de recogimiento, silencio y duelo que caracteriza esta jornada.
En el Evangelio se recuerda la frase:
“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí no morirá eternamente”.
Juan 11, 25-26.
Durante este día los fieles reflexionan sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús. En los templos no se celebra misa ni se hacen sonar las campanas, y tampoco se administran sacramentos, con excepción de la confesión y la unción de los enfermos.
Muchos creyentes también realizan ayuno como una forma de honrar la muerte de Cristo y prepararse espiritualmente para la celebración de la resurrección.
En años anteriores era común que las personas se arrojaran agua durante el llamado Sábado de Gloria, ya que algunos creían que esto simbolizaba la purificación del alma. Sin embargo, con el paso del tiempo y debido a sanciones establecidas por diversas autoridades para evitar el desperdicio del agua, esta práctica ha disminuido. Actualmente, algunas familias optan por realizar actividades recreativas como acudir a playas o balnearios.
La Vigilia Pascual
Al anochecer del Sábado Santo inicia la Vigilia Pascual, considerada la “madre de todas las vigilias”. En esta celebración se conmemora la resurrección de Jesús y se recuerda el pasaje bíblico del Evangelio de Marcos (Mc 16,1), donde un grupo de mujeres acude al sepulcro de Cristo y descubre que ha resucitado.
Antes de la medianoche se realiza una celebración dividida en cuatro momentos principales:
1. Bendición del fuego
La ceremonia comienza fuera del templo con la bendición del fuego nuevo. Con él se enciende el Cirio Pascual y los fieles entran a la iglesia iluminada únicamente por velas mientras se entona el Pregón Pascual, un himno antiguo que celebra la resurrección de Cristo.
2. Liturgia de la Palabra
En esta parte se leen varios pasajes bíblicos. Tradicionalmente se incluyen siete lecturas del Antiguo Testamento relacionadas con la historia de la salvación, acompañadas de salmos, cánticos y lecturas del Nuevo Testamento.
3. Liturgia Bautismal
Se bendice el agua y, en algunos casos, se bautiza a nuevos creyentes. También se renuevan las promesas bautismales de los fieles.
4. Liturgia Eucarística
Es el momento central de la celebración, cuando los creyentes participan en la comunión, celebrando la presencia de Cristo resucitado.