Alrededor del 30 % de las mujeres embarazadas podría padecer apnea obstructiva del sueño, un trastorno que, cuando no se identifica ni trata oportunamente, podría afectar el desarrollo neurológico y psicomotor del bebé, e incluso incrementar el riesgo de trastornos del espectro autista, explicó la doctora Nayeli Díaz Inzunza.
La especialista en otorrinolaringología y Medicina del Sueño señaló que investigaciones recientes han comenzado a explorar la posible relación entre la apnea durante la gestación y el autismo. Uno de los estudios más relevantes, realizado en 2022 con 51 pacientes diagnosticados con autismo, encontró que en 40 casos no se identificó una causa genética. Sin embargo, en la mitad de esos casos se detectó que las madres habían presentado apnea del sueño durante el embarazo.
De acuerdo con la especialista, la apnea provoca episodios repetitivos de hipoxia —niveles bajos de oxígeno— y microdespertares nocturnos. Esta falta intermitente de oxígeno puede generar inflamación sistémica y estrés oxidativo, procesos que se han asociado con alteraciones en el desarrollo cerebral del feto.
Además, explicó que la apnea puede activar respuestas inflamatorias que durante la gestación se han relacionado con cambios en el neurodesarrollo. En algunos casos, este trastorno también aparece junto con obesidad, resistencia a la insulina o hipertensión en la madre, condiciones que igualmente representan factores de riesgo para complicaciones neurológicas.
Aunque la evidencia científica aún es limitada, Díaz Inzunza destacó que las investigaciones continúan y que estudios realizados en modelos animales han encontrado resultados similares respecto a esta posible relación.
La especialista indicó que existe aproximadamente un 36 % de probabilidad de desarrollar apnea del sueño durante el primer y segundo trimestre del embarazo, porcentaje que puede aumentar hasta 50 % en el tercer trimestre. Por ello, subrayó la importancia de atender señales tempranas como el ronquido frecuente o las pausas respiratorias durante el sueño.
Cuando se presentan estos síntomas, a las pacientes se les aplica la Escala de Epworth para evaluar si existe somnolencia diurna excesiva. Posteriormente se pueden realizar estudios simplificados del sueño y pruebas de niveles de hierro.
Díaz Inzunza recomendó que las personas con sospecha de trastornos respiratorios del sueño acudan con un otorrinolaringólogo, especialista en el manejo de la vía aérea superior, quien puede indicar el tratamiento adecuado y determinar si es necesario utilizar un dispositivo CPAP, que proporciona presión positiva continua para mantener abiertas las vías respiratorias.
Este equipo funciona mediante una mascarilla que suministra aire a presión suave hacia las vías respiratorias, facilitando una respiración más eficiente y un descanso adecuado.
Otras alternativas terapéuticas incluyen la guarda de avance mandibular y la cirugía; sin embargo, esta última no se realiza durante el embarazo.
Finalmente, la especialista recordó que aunque el embarazo es un proceso natural, también implica múltiples cambios en el organismo que pueden derivar en problemas de salud. En ese sentido, las enfermedades respiratorias representan un riesgo tanto para la madre como para el bebé, por lo que es fundamental acudir con profesionales certificados para prevenir posibles complicaciones en el desarrollo.