El Jueves Santo es una de las celebraciones más importantes del cristianismo y forma parte de la Semana Santa. Esta conmemoración tiene lugar el jueves previo al Domingo de Resurrección y recuerda momentos clave de la vida de Jesús antes de su crucifixión.
De acuerdo con la tradición cristiana, en esta fecha se recuerda la Última Cena, el encuentro en el que Jesús compartió el pan y el vino con sus discípulos antes de ser arrestado y crucificado al día siguiente, durante el Viernes Santo. En las iglesias de todo el mundo se realizan misas y ceremonias especiales en las que también se evoca el lavatorio de los pies, gesto realizado por Jesús para enseñar el valor del servicio, la humildad y el amor al prójimo. En varias culturas, además, se organizan procesiones que representan los momentos de la pasión de Cristo.
Acontecimientos recordados en el Jueves Santo
Los evangelios de Lucas, Juan, Marcos y Mateo narran varios episodios fundamentales ocurridos durante este día:
La Última Cena, en la que Jesús compartió la mesa con sus doce apóstoles. Según la tradición judía, la comida formaba parte de la celebración de la Pascua.
El lavatorio de los pies, acto simbólico en el que Jesús lavó los pies de sus discípulos para enseñarles el valor del servicio y la humildad.
La oración en el huerto de Getsemaní, cuando, tras la cena, Jesús acudió al Monte de los Olivos para orar y pedir fortaleza ante el sufrimiento que enfrentaría.
La captura de Jesús, después de ser señalado y entregado por Judas Iscariote a las autoridades.
La Iglesia católica celebra este día mediante ceremonias especiales que recuerdan la institución de la Eucaristía. Durante la llamada Hora Santa se reflexiona sobre la oración de Jesús en el huerto de los Olivos, la traición de Judas y su posterior arresto.
Por la mañana se realiza la Misa Crismal, presidida por el obispo, en la que se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos que se utilizarán en distintos sacramentos.
Más tarde se celebra la Misa de la Cena del Señor, que recuerda la Última Cena de Jesús con sus discípulos. Esta celebración vespertina marca el inicio del Triduo Pascual, periodo litúrgico que culmina el Domingo de Pascua con la conmemoración de la resurrección de Cristo.
En algunos lugares también se conserva la tradición de visitar siete iglesias o monumentos, que simbolizan los momentos de la agonía de Jesús en el huerto y su posterior captura.
Las formas de conmemorar esta fecha varían según la región y la cultura:
El Salvador: después de la Misa Crismal se prepara una imagen de Jesús vestido de blanco, con las manos atadas y los ojos vendados, para participar en una procesión.
Panamá: en Alanje, provincia de Chiriquí, numerosos fieles caminan largas distancias hasta la iglesia local para pedir perdón al Cristo de Alanje.
México: en Querétaro, la imagen de Jesús es llevada en procesión por las calles y colocada en un monumento para su adoración durante la tradicional visita de las siete casas.
Guatemala: en la capital se realiza uno de los cortejos procesionales más multitudinarios con la imagen de Jesús Nazareno de Candelaria, conocida como Cristo Rey.
Filipinas: La celebración recibe el nombre de Huwebes Santo, y forma parte de las principales actividades de la Semana Santa en el país.
España: Se realizan numerosas procesiones organizadas por cofradías en diferentes ciudades, muchas de ellas consideradas de interés turístico internacional. Entre ellas destacan las de Ávila, Cartagena, Granada, Murcia, Ocaña y Verges.
Portugal: En Mafra, tras la misa denominada In Coena Domini, se lleva a cabo una solemne procesión eucarística en la que el Santísimo Sacramento es llevado bajo una umbela de plata.
Además, otras denominaciones cristianas también recuerdan este acontecimiento. Por ejemplo, los Testigos de Jehová conmemoran la Cena del Señor, también llamada Memorial de la muerte de Cristo, como recordatorio de la Última Cena.