Las Naciones Unidas advirtieron sobre una grave crisis en el sector de los fertilizantes derivada del bloqueo de buques cargueros en el Estrecho de Ormuz. Aunque los primeros efectos ya se perciben en el sur de Asia, la situación también podría impactar a África, Europa y Estados Unidos.
Esta coyuntura abre interrogantes sobre las lecciones que deja la actual crisis económica, mientras la guerra en Oriente Medio amenaza con agravar el hambre en el mundo y podría empujar a otros 45 millones de personas a la inseguridad alimentaria.
De acuerdo con datos difundidos recientemente por la Organización de las Naciones Unidas, para el mes de junio unos 45 millones de habitantes de países pobres podrían sumarse a los 318 millones que actualmente ya padecen inseguridad alimentaria severa.
Esta cifra refleja la magnitud del impacto que puede tener el conflicto en Oriente Medio sobre la estabilidad económica y alimentaria global.
El problema radica en que los bloqueos, retrasos y el aumento de costos en el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz no solo afectan al sector energético —especialmente al petróleo y al gas—, sino también a uno de los puntos más vulnerables de la economía mundial: la producción y el comercio de fertilizantes, elemento fundamental para el funcionamiento de la agricultura moderna.