Equipos de rescate en Teherán trabajan bajo un fuerte impacto emocional y peligro constante mientras atienden las consecuencias de los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán. Los socorristas, que realizan varias salidas de emergencia cada día, enfrentan el riesgo de nuevos bombardeos mientras buscan sobrevivientes entre los escombros.
De acuerdo con autoridades iraníes, más de mil 300 personas han muerto desde el inicio del conflicto, lo que ha intensificado la presión sobre los voluntarios de la Media Luna Roja Iraní. Algunos rescatistas aseguran sufrir estrés severo, insomnio y dificultades para alimentarse tras recuperar cuerpos, incluidos los de menores.
El conflicto comenzó el 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron ataques al considerar una amenaza los programas nuclear y de misiles de Irán. Teherán ha respondido con misiles y drones contra Israel y países que albergan bases estadounidenses, además de cerrar el estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, en zonas como el distrito de Resalat, en el este de la capital iraní, los rescatistas continúan trabajando entre edificios colapsados, autos destruidos y restos de pertenencias personales, al tiempo que familiares desesperados buscan a sus seres queridos entre los escombros.