El gobierno de Estados Unidos anunció este viernes que ofrece una recompensa de hasta 10 millones de dólares a quien proporcione información que permita localizar o detener al líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, así como a otros altos funcionarios del gobierno iraní.
La decisión forma parte de la estrategia de presión que Washington mantiene contra Teherán en el contexto del conflicto que involucra también a Israel, con el objetivo de debilitar la estructura de liderazgo político y militar de la República Islámica.
Además de Khamenei, el Departamento de Estado de Estados Unidos incluyó entre las personas buscadas al ministro del Interior de Irán, al titular del Ministerio de Inteligencia y Seguridad y a otros integrantes cercanos al círculo de poder del país. En total, se trata de diez funcionarios señalados como responsables de dirigir la política y las operaciones militares iraníes en el actual escenario de confrontación.
La incorporación de Mojtaba Jamenei —quien asumió el liderazgo tras la muerte de su padre, Ali Jamenei— refleja la intención de Washington de aislar políticamente al dirigente y cuestionar su legitimidad durante el conflicto.
El anuncio se difundió mediante el programa Recompensas por la Justicia, iniciativa que ofrece incentivos económicos a cambio de información sobre líderes vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y sus distintas ramas.
De acuerdo con el Departamento de Estado, esta organización ha estado implicada en la planeación y ejecución de actos terroristas en distintas regiones del mundo y constituye un instrumento clave de la política del gobierno iraní. También se le atribuye la creación y el respaldo a diversos grupos armados responsables de ataques contra ciudadanos e instalaciones estadounidenses.
Desde su creación en 1979, el CGRI ha ampliado su influencia tanto en la política exterior iraní como en la economía del país, además de mantener un papel determinante en la política interna.
El 15 de abril de 2019, el gobierno estadounidense incluyó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica —junto con su unidad especial, la Fuerza Quds— en la lista de organizaciones terroristas extranjeras bajo la Sección 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad.
Previamente, en 2017, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ya lo había catalogado como Terrorista Global Especialmente Designado, en aplicación de la Orden Ejecutiva 13224, debido a sus actividades de apoyo a la Fuerza Quds.