Dormir menos de lo necesario o excederse en las horas de descanso puede relacionarse con un deterioro del bienestar físico y mental, además de aumentar el riesgo de enfermedades graves como cáncer y padecimientos autoinmunes. Así lo advirtió la doctora Yoaly Arana Lechuga, especialista en Medicina del Sueño, quien destacó la importancia de mantener un descanso equilibrado.
En el contexto del Día Mundial del Sueño, que se conmemora el 13 de marzo, la especialista explicó que muchas personas suelen minimizar la importancia de dormir adecuadamente, pese a que el sueño es una función esencial para el organismo.
De acuerdo con diversos estudios internacionales, lo más recomendable es dormir entre siete y nueve horas por noche. Dormir menos de seis horas o superar las nueve horas y media puede asociarse con afectaciones tanto físicas como mentales, señaló la coordinadora del Centro Neurológico y de Sueño.
Además, las investigaciones han identificado una mayor incidencia de depresión en personas que duermen demasiado o muy poco, así como una relación con trastornos autoinmunes, enfermedades neurodegenerativas y algunos tipos de cáncer. Estos hallazgos han generado un debate entre especialistas sobre si dormir en exceso es una causa o una consecuencia de ciertos padecimientos.
Arana Lechuga aclaró que un buen descanso no depende únicamente de la cantidad de horas dormidas. También influyen la regularidad del horario —preferentemente durante la noche— y la llamada arquitectura del sueño, que se refiere a la adecuada distribución de sus distintas fases. Cada etapa, desde el sueño ligero hasta el profundo y la fase REM, cumple funciones específicas para el cuerpo y el cerebro.
Cuando el descanso es adecuado, el organismo puede recuperarse correctamente: el sistema inmunológico se fortalece, el cerebro elimina toxinas y se favorece la estabilidad emocional.
La especialista también advirtió que en México existe una restricción crónica del sueño relacionada con factores sociales y laborales, como largos traslados entre casa, trabajo o escuela, así como el hábito de desvelarse por actividades sociales o el uso de dispositivos electrónicos. Esta situación impacta especialmente a niños y adolescentes.
Según explicó, más del 85 por ciento de los niños mexicanos duermen menos horas de las que necesitan, cifra que aumenta entre los adolescentes. Esta falta de descanso puede provocar retrasos en el crecimiento y en la maduración cerebral, así como problemas de salud como asma, trastornos autoinmunes y alteraciones del estado de ánimo.
En adolescentes, dormir poco también puede generar problemas de conducta, menor control de impulsos y menor tolerancia a la frustración, lo que incrementa el riesgo de conductas violentas o consumo de sustancias adictivas.
Respecto a los trastornos del sueño más frecuentes en México, detalló que en adultos predominan el insomnio y la apnea obstructiva; en niños preescolares y escolares se observan insomnio y parasomnias; mientras que en adolescentes son más comunes las hipersomnias de origen central, como la narcolepsia. En adultos mayores destacan el insomnio y el trastorno conductual del sueño REM, en el que las personas pueden actuar sus sueños.
La experta recomendó acudir con un especialista si durante el día se presenta cansancio constante, somnolencia o dificultad para concentrarse, o si al dormir se ronca, se mueven excesivamente las extremidades o se actúan los sueños.
Finalmente, subrayó la necesidad de impulsar campañas informativas en medios de comunicación, escuelas y hospitales para fomentar hábitos de sueño saludables. Con motivo del Día Mundial del Sueño, el Centro Neurológico y de Sueño realizará Jornadas Médicas con especialistas de distintas áreas, además de un taller sobre el uso del CPAP dirigido a pacientes y familiares.