En medio de un escenario global marcado por retos comerciales y ambientales, el Gobierno de México, mediante la Subsecretaría de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural de la Secretaría de Bienestar, dirigida por Columba Jazmín López Gutiérrez, impulsa la conservación de los maíces nativos como una estrategia clave para fortalecer la autosuficiencia alimentaria nacional.
Desde enero de 2026, en el marco de la segunda fase del Programa Sembrando Vida, arrancó la colecta nacional de variedades nativas. En esta labor participan de manera directa las y los beneficiarios del programa, quienes seleccionan semillas en sus propias unidades de producción con el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).
México, reconocido como centro de origen y diversificación del maíz, cuenta con 64 razas registradas, fruto de cerca de 10 mil años de cultivo, selección y resguardo por parte de pueblos y comunidades indígenas. Esta riqueza genética representa un patrimonio biocultural estratégico, ya que ofrece capacidades de adaptación a distintas condiciones climáticas y territoriales.
Hasta el momento se han efectuado alrededor de 400 colectas en las zonas donde opera el programa. Las muestras son enviadas a los Campos Experimentales del INIFAP para su revisión, clasificación y resguardo. Posteriormente, se conservarán ex situ en el Centro Nacional de Recursos Genéticos (CNRG), lo que permitirá proteger el germoplasma nativo y los conocimientos tradicionales vinculados a su manejo.
De forma paralela, se promueve la creación de Parcelas de Aprendizaje Agroecológico Comunitario, espacios donde se realizan actividades de multiplicación de semillas, mejoramiento participativo, manejo postcosecha y fortalecimiento organizativo. Estas acciones fomentan la incorporación de jóvenes y profesionistas en la preservación de saberes ancestrales y en la innovación con enfoque agroecológico.
Las y los productores no solo resguardan semillas, sino también cultura, identidad e historia. En estados como Veracruz, han desarrollado métodos propios de selección y mejoramiento que hoy se comparten dentro y fuera del programa, contribuyendo a consolidar la autonomía productiva en sus comunidades.
El fortalecimiento del maíz nativo forma parte de una política integral que articula ciencia, tecnología y organización comunitaria con el conocimiento campesino. Con ello, el Gobierno de México reafirma que las semillas originarias son la base de la soberanía alimentaria y que la transformación del campo se construye desde el territorio.