El actor Robert De Niro volvió al centro de la polémica política en Estados Unidos tras participar en el pódcast The Best People, conducido por Nicole Wallace. Durante la charla, el intérprete, de 82 años, se mostró conmovido y llamó a los ciudadanos a “deshacerse de Donald Trump”, a quien acusó de estar dañando al país.
Con lágrimas en los ojos, De Niro exhortó a la población a movilizarse rumbo a las elecciones intermedias y advirtió que, en su opinión, el mandatario no dejará el poder por iniciativa propia. “Depende de nosotros”, insistió, en un mensaje que rápidamente se viralizó y desató reacciones en medios y redes sociales.
El actor explicó que su intención es promover la unidad y evitar la polarización. “Hay que animar a la gente, unirla. Dividir no es la forma de ganar”, expresó entre sollozos, al criticar las políticas del presidente.
Trump respondió casi de inmediato a través de su red social, donde lanzó descalificaciones contra el actor y también contra las congresistas demócratas Ilhan Omar y Rashida Tlaib.
El mandatario calificó a De Niro de “enfermo” y “demente”, y se burló de su llanto durante la entrevista. Incluso lo comparó con Rosie O’Donnell, recordando que la presentadora se mudó a Australia tras la victoria electoral del republicano en 2016. Trump cerró su mensaje asegurando que el país atraviesa uno de sus mejores momentos y que sus críticos reaccionan con enojo ante ello.
La confrontación entre ambos no es reciente. Desde el primer mandato de Trump, De Niro ha sido uno de sus detractores más visibles.
En 2023, durante la 33ª edición de los Premios Gotham, el actor acusó al entonces expresidente de haber mentido más de 30 mil veces durante su gestión y de utilizar ataques personales y raciales contra sus opositores.
Más tarde, en 2025, al recibir la Palma de Oro en el Festival de Cannes, lo calificó como un “presidente filisteo” y llamó a defender la democracia. Ese mismo año, en una entrevista en MSNBC, respaldó las protestas “No Kings” contra una eventual aspiración de Trump a un tercer mandato, asegurando que frente a un “matón” la única opción es resistir y enfrentarlo.
Así, el intercambio reciente reaviva un enfrentamiento que, lejos de apagarse, continúa escalando en el debate público estadounidense.