Cada 27 de enero se recuerda el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, una fecha destinada no solo a honrar a las millones de personas que murieron o sobrevivieron en los campos de concentración nazis, sino también a fortalecer entre las nuevas generaciones la conciencia y la resistencia frente a las ideologías de odio.
La Asamblea General de la ONU proclamó esta efeméride en 2005, ya que el 27 de enero de 1945 el Ejército soviético liberó el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, uno de los símbolos más representativos del genocidio nazi.
Durante el Holocausto, alrededor de seis millones de hombres, mujeres y niños judíos fueron asesinados. Este crimen no solo impactó a los países europeos donde ocurrieron los hechos, sino que tuvo consecuencias en muchas otras regiones del mundo, donde también se registraron incontables pérdidas humanas.
Más de siete décadas después, los Estados mantienen una responsabilidad compartida: recordar lo ocurrido, atender las heridas que aún persisten, preservar los sitios históricos como espacios de memoria y promover la educación, la investigación y la difusión de estos hechos para evitar que se repitan.
En 2026 se cumplen 81 años del fin de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto. Esta conmemoración está estrechamente vinculada con la creación de las Naciones Unidas, organismo fundado tras la guerra como respuesta a las atrocidades vividas, con el objetivo de garantizar los derechos humanos y fomentar la paz y la dignidad en el mundo.
Como suele suceder con otras conmemoraciones de este orden, cada año hay un lema y una sede para su desarrollo. En el año 2026 será en New York bajo el mensaje “Remembranza del Holocausto para la dignidad y los derechos humanos”, enfocándose en la educación y la lucha contra el antisemitismo.