Un bombardeo ruso registrado durante la madrugada del martes provocó la suspensión del suministro de calefacción en más de 5 mil 600 edificios habitacionales de Kiev, cuando los termómetros en la capital ucraniana descendían hasta los –14 grados Celsius. La ofensiva, realizada con cientos de drones y misiles, causó además la muerte de al menos un hombre de 50 años en las inmediaciones de la ciudad.
Durante el ataque, las sirenas antiaéreas y varias explosiones se escucharon en distintos puntos de Kiev, mientras los sistemas de defensa intentaban interceptar los proyectiles. Marina Sergienko, contadora de 51 años que se refugió en una estación del metro, afirmó que los ataques buscan minar la resistencia de la población. “La intención es desgastar a la gente, llevarla al límite y quebrar su fortaleza”, expresó a la AFP.
El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sibiga, condenó la ofensiva y acusó al presidente ruso, Vladimir Putin, de mantener una “guerra genocida” contra civiles, incluidos mujeres, niños y adultos mayores. Señaló que las fuerzas rusas atacaron infraestructura energética en al menos siete regiones del país y urgió a los aliados internacionales a reforzar la defensa aérea ucraniana.
En redes sociales, Sibiga subrayó que el respaldo a Ucrania es inmediato y necesario, al advertir que no puede haber estabilidad en Europa sin una paz duradera en territorio ucraniano.
Por su parte, el presidente Volodímir Zelenski consideró la posibilidad de cancelar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos para atender la emergencia, aunque dejó abierta la opción de asistir si se concretan acuerdos con Estados Unidos sobre apoyo económico y de seguridad para la etapa de posguerra.
De acuerdo con la fuerza aérea ucraniana, Rusia lanzó alrededor de 339 drones de largo alcance y 34 misiles durante el ataque nocturno. Zelenski indicó que el envío de municiones para los sistemas de defensa aérea llegó apenas un día antes de la ofensiva.