El uso de teléfonos celulares, computadoras y otros dispositivos con pantallas LED previo a acostarse puede disminuir hasta en 50% la producción de melatonina, la llamada “hormona del sueño”, lo que incrementa el riesgo de alteraciones metabólicas, cambios en el estado de ánimo y otros efectos negativos a largo plazo cuando este hábito se repite de forma constante, advirtió la doctora Yoaly Arana Lechuga, especialista en Medicina del Sueño.
La melatonina es clave para regular el ciclo sueño-vigilia y es producida por la glándula pineal principalmente durante la noche, en respuesta a la oscuridad. Esta hormona permite al organismo identificar el momento adecuado para descansar y favorece un sueño profundo y reparador, fundamental para la recuperación física y mental.
Sin embargo, la exposición prolongada a la luz azul emitida por pantallas electrónicas puede confundir al cerebro, haciéndole creer que aún es de día y bloqueando la liberación natural de melatonina. De acuerdo con organismos de salud pública como el CDC de Estados Unidos, este tipo de luz tiene un impacto significativo en los ritmos circadianos, ya que las células fotosensibles del ojo reaccionan intensamente y envían señales que retrasan la sensación de sueño.
La especialista alertó que este fenómeno afecta a millones de personas que utilizan el celular antes de dormir, pues no solo dificulta conciliar el sueño, sino que reduce la calidad del descanso y eleva el riesgo de padecer problemas metabólicos, emocionales y otros trastornos a largo plazo.
Además de su función en el sueño, la melatonina desempeña un papel importante en el sistema inmunológico al actuar como antioxidante, protegiendo a las células del daño oxidativo, lo que ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro y diversas enfermedades. También participa en la regulación de procesos hormonales y metabólicos, como la presión arterial, la temperatura corporal y el equilibrio interno del organismo.
Finalmente, Arana Lechuga destacó que niveles adecuados de melatonina contribuyen a la salud mental y emocional, ayudando a reducir el estrés y la ansiedad, así como a mejorar el estado de ánimo. Por ello, recomendó mantener hábitos saludables como dormir en completa oscuridad, evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse y respetar horarios regulares de descanso para favorecer la producción natural de esta hormona y el bienestar general.